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Si te gusta viajar, te gustará Shangrilá.
Un libro de
viajes diferente, en el que el protagonista, el autor que os ofrece
esta información sobre Beijing, se interna en algunas de
las regiones más remotas de China. En esa sucesión
de montañas que se extienden al sur
de Sichuan y el noroeste de Yunnan, habitadas por pueblos
relacionados de alguna forma con la cultura tibetana, como los Yi,
los Moso, los Naxi o los Bai. Siguiendo el rastro que le marcan
los siempre malditos Yi, acabará enfrascado en la búsqueda
de Shangrilá.
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Beijing, la capital
de China es una ciudad enorme. Con 12 millones de habitantes y una extensión
de 1500 km2 es una de las mayores ciudades del mundo. Una ciudad plana,
y perfectamente cuadriculada. Con un tráfico caótico y unos
transportes públicos poco desarrollados, la circulación
no llega a ser, sin embargo, tan lenta como en otras capitales asiáticas.
| ¿Quien te lleva a Beijing?
Hemos
analizado para vosotros las ofertas de las principales agencias
de viajes que organizan circuitos por China. Para conocer Beijing
el circuito más recomendable es el llamado China Milenaria
+ Guilin, de Politours. Generalmente acaba en esta ciudad,
proporciona cuatro noches de estancia en un buen hotel muy céntrico,
un día libre para explorar la ciudad a vuestro aire, y garantiza
guía acompañante en cada grupo. El circuito de Catai
Tours Paisajes y Culturas de China, con itinerario semejante
al de Politours prescinde del día libre en Beijing y aloja
a los viajeros en un hotel bastante alejado del centro. No obstante
podría ser una segunda opción. El llamado Capitales
Imperiales de Nobeltours es el menos recomendable. El
hotel está alejado del centro, que con un programa tan apretado
impide conocer esta ciudad. No cuenta con guías acompañantes,
lo que empeora tremendamente los servicios en China
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Es fácil orientarse
en Beijing. En el centro de la ciudad está la Ciudad Prohibida
y la Plaza de Tiananmen. La avenida Changan, con sus más de 40
km de longitud, cruza la ciudad de Este a Oeste. La parte antigua, que
estuvo rodeada por una muralla hasta los años 50, donde ahora corre
el Segundo Cinturón. Beijing es una ciudad llena de atractivos.
Tal vez la única ciudad de nuestro planeta que cuenta con tantos
monumentos considerados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Ya que
la Gran Muralla, la Ciudad Prohibida, el Palacio de Verano, el Templo
del Cielo y el Sitio del Hombre de Beijing, han merecido ese calificativo.
Beijing es una ciudad
de larga historia, pues dada su posición estratégica, en
el angulo septendrional de la gran llanura que se extiende a lo largo
de la parte oriental de China, ha jugado un papel defensivo desde tiempos
remotos.
En la dinastía
Zhou la región de Beijing era parte del marquesado de Yan, que
en los siglos siguientes, desarrollando sabiamente las relaciones comerciales
y militares con los pueblos nómadas que vivían más
allá de las montañas, fue ganando en importancia hasta convertirse
en uno de los reinos más poderosos de China en la época
llamada precisamente de los Reinos Combatientes.
Ese reino sucumbió
ante los Qin que unificaron China y establecieron la primera dinastía
en el año 221 a.n.e, pero ello no hizo disminuir la importancia
de Beijing, pues los nómadas Xiongnu acechaban al otro lado de
las montañas. Por las montañas situadas al norte de Beijing
discurría la Gran Muralla establecida por los Qin, que renovada
por los Ming, es la que se conserva actualmente.
Durante siglos Beijing
es una ciudad fronteriza de importancia secundaria. En el siglo X pasa
a convertirse en una de lasciudades más importantes de Asia, pues
los nómadas Kitan, que establecieron la dinastía Liao (que
dominaba el norte de una China dividida) establecieron su capital allí,
denominándola Yangjing. Mientras los Song gobernaban la parte sur
de China, los Jurchen, aprovechando la debilidad de unos Kitan demasiado
influidos por la cultura china, les derrotaron apoderándose de
su reino, estableciendo la dinastía Jin con capitalidad en Beijing.
El año 1215
Beijing es sitiada por las tropas mongolas. Los Jurchen resisiten en condiciones
épicas. En los dos bandos los vñiveres escasean, durante
meses la victoria es dudosa, hasta que en mayo el gobernador de Beijing
se rinde y los mongoles toman la ciudad en medio de un baño de
sangre. Beijing marca la conquista mongola del norte de China, en el año
1271 se convertirá también en el capital de la dinastía
establecida por ellos, llamada esta vez Dadu (Gran Capital). En en esta
época cuando Marco Polo visita Beijing.
Plaza de Tiananmen
La Plaza de Tiananmen
es el centro de Beijing y de la vida política de China. Con 800
metros de norte a sur, y 420 de este a oeste, es la mayor plaza del mundo.
En sus más de 40 hectáreas de superficie se calcula que
se podrían reunir hasta 5 millones de personas, bien apretados,
claro; pero ni en las manifestaciones más multitudinarias se ha
llegado a un número semejante. No obstante, el viajero que la visite
durante las fiestas públicas, especialmente en los aniversarios
de la fiesta nacional que se celebra 1 de octubre, tendrá la sensación
de estar rodeado de millones de personas, pues durante esos días
miles de beijineses y visitantes de las provincias cercanas, acuden a
la plaza para admirar la decoración con la que se prepara para
la fiesta. Las noches de verano, una multitud tranquila y silenciosa,
aprovecha el aire que barre la plaza para huir del calor de la ciudad.
Hasta las 11 de la noche, cuando la policía desaloja a los visitantes.
La plaza de Tiananmen,
ampliada desde su tamaño original, era durante la época
imperial una zona prohibida a la población, pues alojaba una serie
de dependencias ministeriales. Tras el fin de la China imperial la plaza
se fue ampliando convirtiéndose en el escenario perfecto para esos
baños de popularidad que tanto disfrutaba Mao. De hecho, la plaza
de Tiananmen se convirtió en el centro donde se desarrollaron los
más importantes acontecimientos de la historia reciente de China.
Desde el Movimiento del Cuatro de Mayo, lanzado en 1919, a la Proclamación
de la República Popular en 1949, el lanzamiento de la Revolución
Cultural en 1966 o las protestas estudiantiles de 1989.
En
el centro de la plaza se yergue una construcción cuadrada, con
columnas, es el Mausoleo de Mao Zedong. Su cadáver, debidamente
preparado, descansa en su interior en una urna de cristal. Se puede visitar,
y de hecho cada mañana miles de chinos hacen cola para verlo. Generalmente
la cola es impresionante por el número de gente que espera para
verlo, pero dado que nadie se puede parar ante el cadáver de Mao,
avanza bastante deprisa, y generalmente no hay que esperar más
de 20 ó 30 minutos. Dentro no se puede llevar nada.
Un poco más
al norte está el Monumento a los Héroes del Pueblo, con
sus 38 metros de altura, fue construido en 1958. En su base se han esculpido
ocho bajorrelieves con motivos alusivos a las guerras de liberación
de China.
Al norte de la plaza
se encuentra la imponente Puerta Tiananmen, con ese retrato de Mao que
se ha hecho famoso y parte ya del decorado de la plaza y de la puerta.
Al oeste de la Puerta Tiananmen está el Parque Zhongsan, en honor
de Sun Yatsen, y al este el Palacio de Cultura de los Trabajadores. Para
llegar a la puerta hay que cruzar la avenida Changan mediante dos pasos
subterráneos. Se puede subir a la puerta, pasando previamente por
un exhaustivo control de armas. Arriba hay algunos objetos conmemorativos
de la fundación de la República Popular China, ya que fue
desde ese lugar desde donde Mao realizó la proclamación.
Aparte de ello no tiene otro interés especial.
Ciudad Prohibida
La Ciudad Prohibida
o Palacio Imperial, al Norte de la Plaza de Tiananmen, fue la residencia
imperial durante las dos últimas dinastías (Ming y Qing).
Con 9999 habitaciones es el mayor palacio del mundo. Está rodeado
por una muralla y un foso de 50 metros de ancho. Según entramos
nos encontraremos con la Puerta de la Armonía Suprema. Para llegar
a ella hay que cruzar un pequeño canal por alguno de sus cinco
puentes. Desde aquí se disfruta de la vista más famosa de
la Ciudad Prohibida: el Salón de la Armonía Suprema, elevado
sobre una triple terraza de mármol blanco. En su interior está
el trono. Este es el pabellón más importante del palacio
y la construcción más alta del Beijing antiguo. Tras el
se encuentra el Salón de la Armonía Media, y el Salón
de la Armonía Preservada, utilizado para las grandes ceremonias
y los exámenes imperiales. Al norte queda la parte privada. En
esta zona es donde se encuentran los principales museos de la propia Ciudad
Prohibida. El de las Pinturas Imperiales, al Oeste, muy interesante. El
Museo de los Bronces, y el de las Cerámicas, al Norte. El de los
Relojes al Este, y el de las Joyas Imperiales, también al Este,
en el llamado Jardín de Qianlong.
La construcción
más importante de la Ciudad Prohibida es, sin duda, el Salón
de la Armonía Suprema (llamado Taihedian en chino). De hecho esta
gran sala, con el amplio patio que le rodea desde la Puerta de la Armonía
Suprema, ocupa la mayor parte de la parte pública de la Ciudad
Prohibida.
El Salón de
la Armonía Suprema era también la construcción más
alta del Beijing antiguo. Era utilizado para las ceremonias más
solemnes: los aniversarios del emperador, la lectura de los candidatos
que habían superado los exámenes imperiales, y la de los
generales que salían en campaña.
Este gran salón
se alza sobre una triple terraza de mármol blanco. Esta sujetado
por unas enormes columnas rojas, y tiene un doble tejado amarillo, color
reservado al emperador. En su interior está el trono imperial,
espectacular con sus grabados de dragones, aunque existen dudas de que
sea el trono auténtico.
Todos
los techos de los salones de la Ciudad Prohibida tienen en su extremo
un adorno con bestias, animales propicios y mitológicos destinados
a proteger la sala correspondiente, el número de estos animales
depende de la importancia de la sala. El tejado del Salón de la
Armonía Suprema, el más importante, es el único que
tiene diez bestias de protección. Frente al salón se encuentran
una grulla y una tortuga, símbolos de longevidad, así como
un reloj de sol y una unidad de capacidad, como símbolo de la virtud
del emperador en mantener la regularidad de las estaciones y unificar
las medidas del imperio. En las tres terrazas que dan acceso hasta el
propio salón hay numerosos incensarios.
Templo del Cielo
El Templo del Cielo
es una de las construcciones más originales e impresionantes de
Beijing. Está situado en el interior de un gran parque que se extiende
por 273 hectáreas, en la zona sur de la ciudad. Fue construido
en el año 1420, por el emperador Yongle, que trasladó la
capital desde Nanjing a Beijing, siendo utilizado por los emperadores
de las dos últimas dinastías, la Ming y la Qing, que acudían
a él dos veces por año. La primera al principio de la primavera,
para rogar por una buena cosecha; la segunda, en el solsticio de invierno,
para agradecer al cielo por la cosecha.
El Templo del Cielo
era la construcción religiosa más importante de la capital.
Los rituales que se realizaban en su interior, destinados a legitimar
la cualidad divina del emperador, que investido con el título de
Hijo del Cielo, se ponía en comunicación con los dioses
en favor de los hombres que gobernaba, entroncan con las primeras religiones
establecidos por los reyes de las remotas dinastías Shang (siglo
XVI-XII a.C.) y Zhou (Siglo XII -VIII a.C.)
Conviene entrar por
la Puerta Sur, para seguir el eje ritual sur-norte en el que está
construido el templo. De esta forma, lo primero que se encuentra es el
Altar del Cielo. Una gran plataforma redonda escalonada de mármol
blanco, con 360 balaustradas, rodeada por un muro cuadrado. Es un simbolismo
del cielo (redondo) dentro de la tierra (cuadrada). En el centro de dicha
plataforma hay un lugar vacío, donde se colocaba el trono para
el Emperador del Cielo, al que el emperador adoraba y presentaba ofrendas.
Esta Bóveda
Celeste Imperial está rodeada por un muro circular, popularmente
llamado muro del eco porque la particular forma de la pared parece ser
especialmente adecuada para la trasmisión del sonido. Este lugar
era donde el emperador presentaba sus respetos a la Tablilla del Cielo,
un rito semejante al que realiza la gente común venerando las Tablillas
de los Antepasados, mediante el que se asocian los antepasados imperiales
con el propio cielo. Tras la realización de estos ritos, se retiraba
al Palacio de la Abstinencia, situado junto a la Puerta Celestial del
Oeste, donde durante tres días ayunaba y se abstenía de
contacto carnal.
Un largo pasillo de
360 metros une la Bóveda Celeste Imperial con el Salón de
Rogativas por las Buenas Cosechas. Este
es el edificio más majestuoso del recinto, y para algunos, de todo
Beijing. Concebido para facilitar la comunicación del emperador
con el cielo, tiene una base redonda, de 30 metros de diámetro,
y una forma cónica, que se eleva 38 metros de altura. Está
situado en el centro de un patio, elevado sobre tres terrazas circulares
de mármol blanco, cada una con una balaustrada de mármol
tallado, además cuenta a su vez con un triple tejado de azulejos
azules que le confieren una fuerza especial.
Esta sobria construcción
desde la que los emperadores pedían una adecuada distribución
de lluvias y sol, es tan original que ha sido elegida, de hecho, como
símbolo del turismo en Beijing.
Pero su interés
no acaba con su aspecto exterior, capaz por si mismo de agradar al más
exigente. Este salón está construido completamente con madera
ensamblada, sin que se utilizara ni un solo clavo. En el interior, se
ve que la bóveda esta sujetada por cuatro grandes pilares de madera,
que representan las cuatro estaciones del año; alrededor de ella
hay doce pilares exteriores, que simbolizan los doce meses del año.
La forma en que se ha ensamblado la madera traída desde la provincia
de Yunnan que mantiene el tejado es una obra maestra de la carpintería
china. El colorido de las mismas tiene una variedad difícil de
encontrar en otros monumentos antiguos, la forma en que los niveles de
maderas se elevan, vista desde el suelo, es sobrecogedora.
Palacio de Verano
El Palacio de Verano
es un enorme jardín al Noroeste de la ciudad. Decadente, sensual,
refleja el espíritu de los últimos años de la dinastía
Qing. Destruido y reconstruido varias veces, el palacio actual es obra
de principios del siglo XX, un monumento a la decadencia de los últimos
años de esta dinastía, y un laberinto que refleja la compleja
personalidad de la emperatriz Cixi, su principal moradora. El palacio
tiene dos partes fundamentales. El Lago Kunming, y la Montaña de
la Longevidad. A las orillas del lago se encuentran las construcciones
fundamentales, las salas desde las que Cixi ejercía su gobierno,
el Teatro que simboliza su estilo de vida, sus habitaciones privadas,
y sobre todo el Largo Corredor, decorado con miles de pinturas que reflejan
escenas de la historia, la mitología, la poesía y las novelas
famosas de China. Y al final del mismo, el Barco de Mármol, construido
según se dice, con los fondos destinados a renovar la armada nacional.
La Gran Muralla
La Gran Muralla China
es un monumento único en nuestro planeta. Dicen que es la única
obra humana que se ve desde la luna, y no es de extrañar, ya que
a lo largo de sus 6.000 km es como una herida abierta que recorre el Norte
de Asia. La Gran Muralla es la obra por excelencia de China, arquetipo
de su cultura y civilización. Se empezó a construir hace
más de 2500 años, por unos señores feudales que intentaban
proteger sus dominios de la amenaza de
las tribus nómadas del Norte.
Esas murallitas feudales fueron unificadas por primera vez en el siglo
III a.C., por el primer emperador Qinshihuang: una gesta heroica en la
que todo el pueblo chino puso su sangre y su vida, desde entonces mantiene
más o menos la forma actual. No obstante la reconstrucción
que se visita se realizó en la dinastía Ming. El tramo principal
va desde el paso de Shanghaiguan en el Mar de China, hasta Jiayuguan en
el desierto de Asia Central. Cada poca distancia hay torres de vigilancia,
murallas secundarias, ramificaciones, incluyéndolas se puede decir
que Si contamos todos sus tramos y ramificaciones, se puede contar con
hay más 50.000 km de muralla construida. Por eso en las provincias
del Norte es fácil encontrarse con tramos de muralla más
o menos conservados. Cerca de Beijing está el lugar más
famoso: Badaling.
Badaling está
a 70 km de la ciudad. Es el tramo más visitado. Está en
un paso entre montañas lo que le da un fácil acceso, y la
posibilidad de contemplar, tanto desde arriba como desde abajo, varios
kilómetros de muralla serpenteando entre las montañas. Allí
la muralla es ancha, y bastante elevada.
Templo de los
Lamas
El viajero que recorre
con prisas la ciudad de Beijing se ve sorprendido a veces por la silueta
de grandes edificios de planta antigua situados en la vecindad de las
arterias más concurridas. Uno de los más interesantes, tal
vez el que más pueda llamar la atención por su ubicación,
en la esquina nororiental del Segundo Cinturón es el llamado Templo
de los Lamas. El más grande de los templos lamaístas de
la capital y a su vez una de las construcciones religiosas más
interesantes.
En el Salón
de la Eterna Protección hay dos tankas especialmente famosos, pues
se dice que fueron bordados por la madre del emperador Qianlong. Tras
esta sala hay una escultura en bronce que representa el Monte Meru, sagrado
para los budistas y lamaístas.
Más
allá se encuentra el Salón del Arte Tántrico. Es
posiblemente la sala más bella de este templo, y una de las más
originales construcciones de la China antigua. Los tragaluces que se abren
en el techo no se pueden ver en ninguna otra construcción. Aquí,
dejan bajar la luz entre cuatro paredes decoradas con sus respectivos
tankas, lo que le da un aspecto mágico, tornasolado. La escultura
de Tsongkapa, el fundado de la secta gelugpa, dominante en el Tibet, tiene
una serena belleza difícil de encontrar en otros templos. En las
paredes laterales hay pinturas que profundizan en el carácter mágico
de la religión lamaísta. Conviene observar detenidamente
este salón también desde el exterior, para poder hacerse
una idea de su belleza y originalidad.
El último es
el Salón de las Diezmil Felicidades, es el más majestuoso,
con una colosal escultura de Buda de 18 metros tallada en un sólo
tronco de sándalo (la mayor del mundo) en su interior, así
como una gran biblioteca de textos budistas. El Salón se construyó
después de colocar en su interior la enorme estatua, que evidentemente
no cabe por la puerta.
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