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Si
te gusta viajar, te gustará Shangrilá.
Un libro de
viajes diferente, en el que el protagonista, el autor que os ofrece
esta información sobre Beijing, se interna en algunas de
las regiones más remotas de China. En esa sucesión
de montañas que se extienden al sur
de Sichuan y el noroeste de Yunnan, habitadas por pueblos
relacionados de alguna forma con la cultura tibetana, como los Yi,
los Moso, los Naxi o los Bai. Siguiendo el rastro que le marcan
los siempre malditos Yi, acabará enfrascado en la búsqueda
de Shangrilá.
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Como ya
hemos dicho Beijing es una ciudad enorme, y la mayoría de los viajeros,
cansados como llegan de un día de ajetreo, a la hora de elegir
un restaurante consideran muy importante su localización. De entre
los cientos de restaurantes con los que cuenta Beijing, para mí
los de comida occidental que más suelen gustar son:
Carmen
Tapas: Sanlitun Beijie. En el Nal Patioi. Tel: 6416 6231.
Lo de menos es que allí se encuentre cocina española, de
verdad, sino que en cierta forma se refleja el ambiente que uno desearía
encontrar en Beijing. Las tapas de Carlos Chordi acaban con la morriña
de los recien llegados. Tiene un excelente menu al mediodía. En
definitiva, es una parada obligada para todo e que viaje a Beijing pues
siempre está a la última de las actividades gastronómicas,
lúdicas y culturales de la capital. Alrededor hay un buen número
de bares para el que quiera seguir con la juerga.
Bleu
Marine: Guanghua lu, numero 5. Tel: 13910 020931.
Fue uno de los primeros restaurantes franceses que se abrieron en Beijing,
a pesar del paso de los años, mantiene una calidad excelente. Una
razón por la que los viajeros acaban cenando allí es por
estar situado justo enfrente de la Calle de la Seda, que por sus compras
es parada obligada de todos los viajeros. La razón por la que suelen
repetir es la calidad de la comida, y la amabilidad de Torben Vester,
con una colección de licores caseros con los que engatusa hasta
a los clientes más serios.
De comida
china, que al fin y al cabo es lo que hay que comer:
Por la zona de los lagos de Houhai, yo escaparía de los que se
encuentran en los callejones, para probar
Nuage. Qianhai dongyan, 22. En la orilla norte del lago de Houhai,
junto al puente.
Cuando se abrió Nuage aún no existía ese pequeño
Disneyworld que se ve actualmente alrededor de los lagos. En esos años,
en Beijing, abrir un sitio con gusto todavía era importante. Bai
Fang lo hizo. La decoración es precisamente lo que uno espera en
su viaje a Asia.
La comida es vietnamita, así como los vestidos de las camareras.
Bastante correcta. Las variedades de rollitos, las carnes y las ensaladas,
nunca me han decepcionado. El precio es razonable.
Richang.
En la calle Dianmen (La avenida larga por la que te lleva el taxi). Especializado
sobre todo en arroces a la cazuela de barro, realmente ricos.
Baguobuyi.
Dianamen dongdajie, 112. Tel: 6400 8888.
Está especializado en comida de Sichuan, pero no pica mucho, y
no amarga la comida a nadie. El restaurante está en el Beijing
antiguo, en una casita bastante agradable. Hay que llegar antes de las
ocho, pues a esa hora tiene un pequeño espectáculo (10 minutos)
de ópera de Sichuan. Un tipo de ópera muy curiosa que fascina
a chinos y extranjeros. Además pilla muy cerca de la calle Nanluoguxiang,
uno de los mejores sitios para tomarse una copa tras la cena.
La visita
a la llamada Calle de los Fantasmas, por estar abiertos sus restaurantes
hasta altas horas de la madrugada, es otra de las actividades casi obligatorias
en la noche de Beijing. Allí destaca Huajia Yiyuan, con
dos restaurantes en los respectivos extremos de la calle. El más
cercano al Segundo Cinturón, más moderno, y el que está
junto a Beixinjiao, con entrada tradicional y patios de estilo clásico.
Mercado
comidas de Donghuamen: Cuando se pasea por Wang Fujing, la calle peatonal
de Beijing y paseo obligado para todos los visitantes, se ve que al atardecer
en la parte oeste de la calle hay dos mercados de comidas. Uno está
tras un arco tradicional, curiosamente ese es el nuevo (y para mi de peor
calidad), otro es el que está en la calle Donghuamen, que aunque
parezca más nuevo, es el mercado de siempre. Tiene una buena variedad
de platos, desde las ubicuas brochetas de cordero, a los bocadillitos
de carne con verduras, el arroz con piña, los tallarines picantes
tantanmian, las frutas acarameladas, y lo más curioso para los
viajeros: las brochetas de escorpiones, saltamontes y crisálidas
de mariposa, estrellas y erizos de mar, etc.
- Hong
Kong Food City: Un clásico de la comida cantonesa, que aguanta
modas y tiempos. Nos encantó la última vez el cochinillo
y el cerdo a la barbacoa.
- Shun
Feng: Es la marisquería por excelencia de Beijing, con seis
o siete casas por todo Beijing. Las peceras parecen las de un acuario.
Precio calidad razonable.
Para los
que quieren conocer lo que come el beijinés de la calle cuando
sale de su oficina, nada mejor que la Calle de Comidas situada en el sótano
del centro comercial Oriental Plaza, al inicio de la calle Wang
Fujing
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