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Chengde es una ciudad
situada a poco más de 200 kilómetros de Beijing que concentra
a su alrededor un incomparable número de construcciones de la dinastía
Qing. Posiblemente Chengde sea, después de Beijing la ciudad más
monumental del norte de China, ello se debe a que, a partir de 1703, cuando
el emperador Kangxi hizo construir en sus alrededores la famosa Aldea
de Verano, fue el lugar elegido por un buen número de emperadores
para escapar del agobiante calor estival de Beijing.
Chengde, llamada Jehol
antes de 1949, está situada al norte de la Gran Muralla. Antiguamente
era una pequeña aldea situada
en medio del país manchú. Rodeada de espesos bosques y suaves
montañas, reunía todos los requisitos para que el ilustrado
emperador Kangxi, que temía con razón que la cultura de
su pueblo manchú se acabara fundiendo entre la cultura de los numerosísimos
chinos, la eligiera para levantar su residencia de verano.
En los tiempos en
que Kangxi la eligió para pasar sus veranos, Chengde era famosa
por la abundancia de caza, especialmente de ciervos, y de manchúes
nómadas que merodeaban por los alrededores. Pronto se convirtió
por lo tanto en un lugar de descanso y una especie de retiro espiritual,
donde los emperadores se mantenían cerca de los focos donde aún
se conservaba la cultura ancestral de los manchúes.
Pero su actividad
constructora fue transformando ese paisaje idílico que querían
conservar. Alrededor de la Villa de Verano, residencia de Kangxi, se fueron
construyendo templos de las distintas creencias y religiones, en honor
de los dignatarios de los países aliados y vasallos que le visitaban,
y así llegó a haber hasta once templos, que por estar situados
en la falda de la colina que rodea la Villa de Verano, se les conoce con
el nombre común de Templos Exteriores.
Hay templos en honor
de los tibetanos, de los kalmucos, de los kazakos y de los oiratos. Cada
uno con una forma y características propias. Los Templos exteriores
de Chengde son un pequeño museo de las tendencias e ideas religiosas
de la dinastía Qing, pues en ellos se mezclan las religiones establecidas
con las creencias de los pueblos remotos.
En la actualidad la
ciudad de Chengde sigue manteniendo un tamaño razonable, y más
teniendo en cuenta que una parte importante de la superficie de la ciudad
está ocupada por sus monumentos históricos. Dado que sus
lugares más interesantes se concentran en un área relativamente
próxima, es una buena oportunidad para pasear tranquilamente y
disfrutar de la ciudad. |