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Si
te gusta viajar, te gustará Shangrilá.
Un libro de
viajes diferente, en el que el protagonista, el autor que os ofrece
esta información sobre Beijing, se interna en algunas de
las regiones más remotas de China. En esa sucesión
de montañas que se extienden al sur
de Sichuan y el noroeste de Yunnan, habitadas por pueblos
relacionados de alguna forma con la cultura tibetana, como los Yi,
los Moso, los Naxi o los Bai. Siguiendo el rastro que le marcan
los siempre malditos Yi, acabará enfrascado en la búsqueda
de Shangrilá.
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Las grutas de Yungang
son uno de los principales complejos de esculturas budistas de China.
Situadas a dieciséis kilómetros de la ciudad de Datong propiamente
dicha, fueron las primeras en ser construidas.
La construcción
de las grutas se inició en el año 460. Durante 65 años,
se estuvo excavando la montaña de forma continuada hasta completar
las 53 grutas de que consta este complejo. Durante esos años, China
estaba dividida en varios estados, el sur completamente separado de un
norte en guerra casi continua. Uno de los estados más poderosos
del norte es el fundado por los nómadas Tubo, que tomando como
capital la ciudad de Datong proclamaron la dinastía Wei del Norte.
Los Tubo no sólo
eran fervientes budistas, sino que consideraban que la expansión
de esta religión por sus dominios, les sería útil
a la hora de integrar la población original china y los invasores
Tubo en un solo sistema de creencias. De hecho, cuando su imperio se hizo
más poderoso, y extendiéndose al sur establecieron su nueva
capital en Luoyang, iniciaron enseguida la construcción de las
grutas de Longmen, en las proximidades de la nueva capital.
Las grutas de Yungang
están excavadas en la ladera de una montaña, todas orientadas
al sur. Aunque dicen que durante los años previos a la Revolución
de 1949 más de 1500 esculturas fueron robadas, aún permanecen
más de 51.000 esculturas, de todos los tamaños, grandes
y pequeñas, que serán suficiente para satisfacer al viajero
más exigente. A algunas les faltan los brazos o la cabeza, pero
no es una proporción elevada.
Al entrar se llega
a la parte central del complejo, justo donde están las grutas más
interesantes. Cada gruta está numerada. A la derecha de la entrada
hay cuatro grutas (número 1 a 4) que no tienen demasiado interés.
En la gruta número 5 nos encontramos con una de las mayores estatuas
del complejo: un buda de 17 metros de altura. La gruta número 6,
llamada Gruta de Sakyamuni, tiene un gran pilar de 15 metros en cuyas
caras hay más de 20 esculturas describiendo escenas de la vida
de Sakyamuni. Las paredes de esta gruta están cubiertas con esculturas
de budas, Boddhisattvas y geniecillos. El techo de la gruta número
12 es particularmente interesante, por estar cubierto por esculturas de
hadas bailando. En la parte norte hay un grupo de músicos tocando
diferentes instrumentos chinos.
Las grutas de la parte
oeste, las numeradas del 16 al 20, son las más antiguas. Más
sobrias en su composición, reflejan una inocencia fascinante. La
más espectacular es la gruta número 18, con un gran Buda
en el centro, en cuyos vestidos se han esculpido más de 1.000 pequeños
budas.
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