La montaña budista Emei


Montaña Emei, conocida en chino como Emeishan, es una de las cuatro montañas de China sagradas para el budismo. A 150 kilómetros de Chengdu, son unos montes cubiertos de variada vegetación, donde crecen abundantes plantas medicinales y té. Allí viven numerosos animales salvajes, como el panda rojo, el faisán dorado y varias especies de monos. Entre esa naturaleza virgen surgen los numerosos templos y pabellones construidos por los monjes y eremitas que eligieron este lugar, donde el bodhisattva Puxian había pasado, para su retiro.

Al monte Emei tampoco se puede ir con prisas. Posiblemente esa sea la razón de que estas montañas sean tan poco visitadas por los extranjeros. Aunque hace ya unos años que han asfaltado la carretera que sube hasta las proximidades de Jieyin, desde el pie de la montaña aún se tardan dos horas de autobús. Desde Jieyin se puede tomar un teleférico hasta la Cumbre de Oro, a 3.077 metros de altitud.

Esa es la visita reducida a la montaña Emei, pues los más puristas proponen la subida a pie, como los peregrinos, para lo que hay que pensar en dedicar al menos tres días a esta montaña: dos para subir y uno para bajar, pernoctando en los humildes cuartos de los monasterios. El que se decida por este esforzado recorrido debe saber que andará en total unos sesenta kilómetros, con terreno a veces resbaladizo, lluvias abundantes e importantes diferencias de temperatura de la base a la cima. O sea, el que no esté muy en forma, que siga el camino más cómodo.

La ascensión debe comenzar desde el Monasterio Baoguosi, el más importante de esta montaña sagrada. Fundado en el siglo VI, en el que destaca una gran estatua del Buda Amitaba hecha de porcelana. Un kilómetro más adelante, entre unos sombríos pinares se encuentra el Monasterio Fuhusi, con tres pabellones para el culto budista. Tras una parte difícil del camino aparecerá el Pabellón Qingyin rodeado de verdes acantilados, entre los dos arroyos llamados Dragón Negro y Dragón Blanco. Más adelante encontraremos la Gruta Bailongtong y tras media hora más de marcha al Monasterio Wannian, que fue el primer templo que se construyó en esta montaña. En este templo se encuentra una celebre imagen de broce dorado del bodhissatva Puxian. Con un peso de unas setenta toneladas, fue fundida en el año 960.

Diez kilómetros más separan Wanniansi de Huayanting, aunque se puede hacer una pequeña parada en el Xixinsi, ambos con vistas magníficas. Cuatro kilómetros más y se llega al Xixiangchi o Piscina del Baño de los Elefantes. Tras pasar el Dachengsi o Monasterio del Gran Vehículo y el Baiyunsi, de la Nube Blanca, llegareis a Jieyin. Allí se puede tomar el telesilla y cansados como estaréis, lo mejor es que disfrutéis de la vista que el mismo os proporciona. El punto final del mismo está en las cercanías de la Cumbre de Oro.

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