Guilin: El paisaje de las colinas


Guilin es la ciudad más bella de China. Así dicen los refranes, y así se ha considerado desde tiempos antiguos. Todos los poetas y pintores han peregrinado a Guilin, plasmando su maravilloso paisaje en lienzos y poemas. Esas colinas de formas caprichosas que se pierden entre las nubes, características de las pinturas chinas, no son producto de la imaginación del artista, sino el paisaje de Guilin. De hecho, desde cualquier punto de la ciudad siempre se tiene a la vista las magníficas colinas que la rodean. Cualquier paseo acaba en el agua, o en la montaña. Montañas y agua, los dos conceptos que definen un paisaje en Chino, son ubicuos en Guilin.

Miles de turistas visitan Guilin cada año, y al olor de dinero, otros tantos inmigrantes de las regiones vecinas confluyen en Guilin buscando fortuna. El clima templado de Guilin, su escasa dimensión y ese dinero fácil que genera el turismo, le da ese encanto de los trópicos, ese aire mestizo y ambiguo, esa pasión por la vida característica de las ciudades jóvenes, como si todos y cada uno de sus habitantes se vieran forzados a salir, a vivir, a dejarse ver.
 
Guilin es una ciudad para disfrutar, sentarse, respirar. El centro de la ciudad son dos lagos comunicados: el Lago del Ficus y el del Abeto. Sus orillas se han cuidado metódicamente, y rebosan de lugares donde dar rienda suelta a los goces de este mundo. Las diversiones más inocentes y las más perversas, se desarrollan alrededor de los lagos, cada una tiene su horario, su público y su rincón. Están separados por la calle Zhongshan, la calle principal, que discurre paralela al río. La orientación en Guilin no puede ser más sencilla.

Colina que Domina a las Olas: Es La colina más interesante de la ciudad propiamente dicha. Está a la orilla del río Li, un poco más al norte del Puente Nuevo, y su subida es más sencilla de lo que parece, ya que hay escalones hasta la cima, y no son demasiado empinados. Desde arriba se tiene una vista magnifica de Guilin, así como del río serpenteando hacia las afueras de la ciudad. Al pie de la colina está la Cueva de la Perla Restituida, atravesándola se llega al Acantilado de los Mil Budas, con 300 bajorrelieves de Buda de las dinastías Tang y Song esculpidos en la misma orilla del río. Enfrente está la Colina de la Seda Doblada, y un poco más lejos el Pico de la Belleza Solitaria. En el centro de la ciudad. Al pie se ve la puerta de un antiguo palacio de la dinastía Ming. Y un poco más al Sur la Colina de la Trompa de Elefante. También a la orilla del río Li.


Cueva de la Flauta de Caña: Toda la región de Guilin está llena de cuevas. Cada colina, calcárea, tiene sus propias cuevas. Estas cuevas han sido utilizadas desde tiempo inmemorial por los campesinos de la zona como almacén, vivienda o refugio en épocas de guerra, por lo que la situación de muchas de ellas era mantenida en secreto. La Cueva de la Flauta de Caña es una de las más grandes y bellas de Guilin. En su interior tiene numerosos salones, y las estalactitas y estalagmitas han formado una serie de esculturas, que con una intencionada iluminación y un poco de fantasía pueden tomar formas insospechadas. La mejor de todas es, sin duda, el Palacio de Cristal, un enorme salón con un pequeño lago en su extremo, y unas rocas tras el lago que semejan la imagen de una ciudad en la lejanía.

Daxu es una pequeña aldea situada a la orilla del río Li, a unos 30 kilómetros de Guilin.
Como hasta mediados del siglo XX la mayor parte del transporte  entre el Sur y el Norte de China se realizaba por vía fluvial, eran numerosos los puertos que habían florecido a lo largo del río. Uno de ellos era Daxu, que según algunos libros de historia estaba entre los 4 puertos principales de la Provincia de Guangxi. Luego con la construcción del ferrocarril, y posteriormente de las carreteras, el transporte fluvial por la zona fue perdiendo importancia. Y con él, los otrora prósperos puertos del río Li.
En Daxu, cuya zona central aún se encuentra sorprendentemente bien conservada, quedan numerosas huellas de su próspero pasado. Y de hecho aún celebra frecuentes ferias y mercados durante los que la actividad tiene el sabor de los tiempos pasados.
Si se visita un día sin mercado, el pueblo está tranquilo. Con sus calles empedradas, sus casas de madera, y unos habitantes amables que acogen cariñosos a los visitantes. Algunos de ellos se han convertido en guías ocasionales de sus propias casas o negocios artesanales, y no es raro encontrar al carpintero en sus labores, al farmacéutico, al dentista o al que ahuma el pescado. En general Daxu respira paz, y su visita siempre es una buena oportunidad para conocer esa China rural que siempre parece escaparse.

Crucero por el río Li: Es el paseo estrella de Guilin, ya que permite contemplar de forma cómoda el siempre variable paisaje de montañas y aguas que ha hecho famosa a la región. Para facilitar las cosas a los espectadores más apáticos, los paisajes más bellos han sido numerados y bautizados, pero todo el recorrido, que se inicia habitualmente en el Puerto de Zhujiang, a 50 minutos de Guilin, está lleno de sorpresas. El recorrido habitual es desde el puerto de Zhujiang hasta el poblado de Yangshuo, pero cada vez hay más facilidades para realizar recorridos alternativos. De Zhujiang a Yangshou hay 54 kilómetros de navegación, los barcos suelen tardar entre 3 y 5 horas, dependiendo del caudal de agua del río, que experimenta grandes variaciones estaciónales.

Las variaciones que experimenta el paisaje son enormes, y casi todas ellas de una gran belleza. No obstante, los expertos han clasificado y denominado con nombres alusivos a su forma, a los paisajes más interesantes. como: Colina del Murciélago, a la derecha. Dragón Jugando con Agua, también a la derecha, Mujer que Espera al Marido, derecha, Cueva de la Corona, a la izquierda; un Niño Adora a Buda, izquierda, el desvío a Xinping también es muy interesante, y tras él, la Colina de Cinco Dedos, derecha; Colina de la Cabeza de Dragón, a la derecha ya casi en Yangshuo.

Yangshuo: Es un pequeño pueblo a 80 km de Guilin, a la orilla también del río Li. Famoso desde la antigüedad por su paisaje celestial, se ha especializado en un desarrollo turístico más moderado, por lo que suelen acudir allí los viajeros que desean permanecer largo tiempo en la zona. Ya desde antaño fue lugar de retiro de poetas y pintores, hoy vuelve a reunir un heterogéneo combinado de chinos y extranjeros.
Perturbado apenas las primeras horas de la tarde, cuando los turistas procedentes de Guilin desembarcan de su crucero, recupera su tranquilidad en cuanto éstos regresan a Guilin. En general los precios son más baratos que Guilin, y los servicios bastante buenos. La población no está tan volcada al turismo, pero supone una buena fuente de ingresos, y no es difícil contratar excursiones y servicios. Los más populares son las visitas al Pico del Loto Verde y el Parque de Yangshuo, con la Colina del Hombre. Los que se quedan a pasar unos días, suelen hacer excursiones a las aldeas cercanas, como Fuli, Yangti y Xiping, o a visitar la Colina de la Luna.

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