La isla tropical de Hainan

 

Si te gusta viajar, te gustará Shangrilá.

Un libro de viajes diferente, en el que el protagonista, el autor que os ofrece esta información sobre Beijing, se interna en algunas de las regiones más remotas de China. En esa sucesión de montañas que se extienden al sur de Sichuan y el noroeste de Yunnan, habitadas por pueblos relacionados de alguna forma con la cultura tibetana, como los Yi, los Moso, los Naxi o los Bai. Siguiendo el rastro que le marcan los siempre malditos Yi, acabará enfrascado en la búsqueda de Shangrilá.

Hainan es una isla tropical situada en el extremo sur de China. A pesar de su escaso tamaño, 28.000 kilómetros cuadrados, y de no distar más que un centenar de kilómetros de la populosa ciudad de Cantón, siempre ha sido considerada un mundo aparte. Una frontera natural y humana, el final de las tierras conocidas antes del inmenso océano que se extiende al sur de China.

Aunque los primeros chinos llegaron a Hainan hace ya más de dos mil años, sus belicosos habitantes rechazaron con energía todos los intentos por conquistarlos, apoyados en un interior montañoso donde abundan las selvas y una amplia región de marismas plagadas de pestes tropicales. Por eso todavía es el hogar de dos de las minorías más características de China: los Li (cerca de un millón) y los Miao (40.000), con numerosas aldeas donde la vida discurre de forma tradicional. En el resto de la isla los colonos siglos se han ido transformando a lo largo de los siglos, y los tipos de sus pobladores nos harán pensar que no estamos en China, sino en Vietnam o un país vecino, con el añadido de que los típicos sombreros de paja cónicos de los campesinas de Hainan están decorados con el papel de las revistas, seguramente para impermeabilizarle, lo que le da un aspecto francamente original.

La característica más importante de Hainan, la que le ha lanzado a la fama en el resto de China, no es sin embargo la presencia esos Miao y Li descendientes de sus primeros pobladores, sino sus playas. Pues de hecho, Hainan cuenta con kilómetros y kilómetros de playas de arena fina, la mayoría aún sin explotar.

Entre esas playas que parecen interminables, de vez en cuando surge la figura de un hotel. Los hoteles, fuera de los centros urbanos, están aún tan separados, que casi parecen un oasis en el desierto de arena.

En Hainan hay dos ciudades importantes: Haikou, la capital y Sanya, ambas conectadas con el resto de China por numerosos vuelos. Aunque el gobierno provincial la quiere comparar con Hawai, y poco a poco se va convirtiendo en el destino de elección para los congresos más relajados o las aventuras amorosas, lo cierto es que en Hainan, la naturaleza salvaje y tropical aún no ha sido dominada por la mano del hombre. Visitarla es, todavía, una buena opción para el viajero que visite China.

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