La aldea Matang de los Gejia

 

Si te gusta viajar, te gustará Shangrilá.

Un libro de viajes diferente, en el que el protagonista, el autor que os ofrece esta información sobre Beijing, se interna en algunas de las regiones más remotas de China. En esa sucesión de montañas que se extienden al sur de Sichuan y el noroeste de Yunnan, habitadas por pueblos relacionados de alguna forma con la cultura tibetana, como los Yi, los Moso, los Naxi o los Bai. Siguiendo el rastro que le marcan los siempre malditos Yi, acabará enfrascado en la búsqueda de Shangrilá.

En las cercanías de Kaili se encuentra una de las zonas más interesantes para conocer a los distintos pueblos de la familia de los Miao. Entre ellos Matang ocupa un lugar destacado por su situación y su interés. Matang está a sólo a veinte kilómetros de Kaili, por una carretera bastante buena, tras las montañas en las que los rebeldes Miao lucharon sus últimas batallas contra las tropas imperiales en el siglo XIX. Desde la carretera un cartel de madera indica un camino que da la vuelta a la montaña hasta llegar a la aldea de Matang propiamente dicha.

Esta es una de las aldeas más bellas de los Gejia, un pueblo que, a pesar de estar clasificados oficialmente como una rama de los Miao, sostienen que son una entidad cultural y humana independiente. De hecho, los Gejia tienen unos vestidos especialmente atractivos y sus cantos y bailes son de los más originales en la región.
Los Gejia de Matang son visitados regularmente por los extranjeros, por lo que la población es amable y aunque tienen la costumbre de ofrecer a los visitantes la opción de comprar algunos de sus bellos tejidos, o de posar para ellos en el traje tradicional, nunca anteponen su interés comercial a su hospitalidad tradicional. De hecho, a nadie le molesta la figura de un visitante husmeando entre sus casas y campos, que recibirá únicamente de los aldeanos a los que sorprenda su visita, una cordial sonrisa.

El país Gejia, digamos que se extiende al norte desde Matang, pero para alguien que no hable chino, será muy difícil poder comunicarse con la gente de las aldeas más al interior, en las que la gente tampoco suelen ir vestida con la tropa tradicional los días de diario. La carretera, además, a partir de Longchang es bastante mala.


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