La ciudad amurallada de Pingyao

 
 

Pingyao es una de las ciudades mejor conservadas del Norte de China, de hecho posiblemente sea la única que conserva de forma completa no sólo la muralla original, sino la estructura que la estructura de sus barrios calles y casas ha sido también mantenida en su forma tradicional.

Situada en la poco visitada Provincia de Shanxi, a poco más de 100 kilómetros de Taiyuan, era escasamente conocida en el exterior hasta hace pocos años. Tal vez eso le ha librado de esa primera ola de desenfrenado desarrollo turístico que tanto daño ha causado en otros lugares de interés histórico. En Pingyao se puede conocer aún cómo era la distribución típica de una ciudad en la China clásica. Todas sus calles están situadas en ángulo recto, paralelas a alguna de las cuatro calles principales, que, desde el centro de la ciudad salen hacia los cuatro puntos cardinales.

Las construcciones tradicionales, con su patio en el centro, se han conservado de forma asombrosa. Muchas de ellas son todavía la morada de los descendientes de sus constructores, hace muchos siglos, otras se han restaurado y embellecido como museos especializados en mostrar las distintas características de la antigua Pingyao.

Tal vez el más interesante de estos museos sea el del Rishengchang Piaohao, el primer banco de China que se fundó en Pingyao en el año 1824. Este banco pronto extendió sus actividades por todo el país, e incluso los países vecinos. Pronto se establecieron en Pingyao otros bancos convirtiendo a la ciudad en el centro financiero de China. En el museo que explica el funcionamiento de estas instituciones financieras en el siglo XIX.

Toda la ciudad es un monumento, y cualquier paseo que se de por ella está repleto de edificios de valor histórico, la mayoría bien restaurados y abiertos al público, a veces con una entrada abusiva. La Torre del Tambor, el Palacio del Yamen, etc. Ninguno consigue, no obstante robarle protagonismo a la calle.

Y ya puestos a ver las reliquias del pasado. Lo mejor salir a las afueras a ver dos templos asombrosamente bellos.

El Monasterios de Xuanzhongsi y el de Shuanglinsi.

Desafortunadamente cada uno está en una dirección, pero el pequeño esfuerzo de buscar un transporte y llegar a visitarlos, se verá generosamente recompensado.

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