Tengchong.- Gonzalo Pavillard

 

Si te gusta viajar, te gustará Shangrilá.

Un libro de viajes diferente, en el que el protagonista, el autor que os ofrece esta información sobre Beijing, se interna en algunas de las regiones más remotas de China. En esa sucesión de montañas que se extienden al sur de Sichuan y el noroeste de Yunnan, habitadas por pueblos relacionados de alguna forma con la cultura tibetana, como los Yi, los Moso, los Naxi o los Bai. Siguiendo el rastro que le marcan los siempre malditos Yi, acabará enfrascado en la búsqueda de Shangrilá.

La región de Tengchong es conocida por sus más de 70 volcanes y un número similar de termas calientes. La ciudad es muy pequeña, a seis horas largas en autobús desde Baoshan y fácilmente explorable en un solo día, a 2km al sudoeste esta el Templo Laifeng y junto a él la Reserva Forestal Fengshan. En la misma ciudad vale la pena visitar el Bazar Fronterizo.

Los volcanes y las aguas termales son la atracción principal. A 10km de la ciudad de Tengchong está el Volcán Dayingshan, 10km más al norte hay una agrupación de volcanes en las montañas Kong, cerca del pueblo de Mazhan. Mar de Calor es el nombre de las aguas termales mejor conocidas de la región, a 12km al sudoeste. Junto al río de agua hirviente y sulfurosa hay docenas de pequeños geisers y una piscina al aire libre donde darse un muy saludable baño caliente en sus aguas ricas en minerales.

Templo Yunfeng. A 50km al norte de Tengchong está el Monte Yunfeng, que en su cima tiene un precioso templo taoísta con espectaculares vistas de la región y sus volcanes. Llegar hasta aquí no es fácil y la única solución es coger un autobús hasta Gudong y desde ahí caminar o hacer autostop los más de 10km que hay hasta el pie de la montaña. En el camino hasta la cima hay varios templos y lugares donde pernoctar. En el templo de la cima hay también camas donde pasar la noche, pero no siempre están disponibles. El taoísmo en China, diferente del taoísmo académico al que estamos acostumbrados en occidente, es un cajón de sastre donde caben las más dispares tradiciones esotéricas y creencias populares, además de una importante influencia del budismo y el confucianismo. El templo Yunfeng es un buen ejemplo de este cóctel iconográfico, con pabellones dedicados a Avalotikesvara, al Maestro Supremo LaoTze, y al Emperador de Jade, además de varios altares que conmemoran a algún demonio local. Asimismo el templo es un lugar de peregrinación al que acuden las diferentes etnias minoritarias de la región.

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