Mausoleo Han Yanling

 
 

Si te gusta viajar, te gustará Shangrilá.

Un libro de viajes diferente, en el que el protagonista, el autor que os ofrece esta información sobre Beijing, se interna en algunas de las regiones más remotas de China. En esa sucesión de montañas que se extienden al sur de Sichuan y el noroeste de Yunnan, habitadas por pueblos relacionados de alguna forma con la cultura tibetana, como los Yi, los Moso, los Naxi o los Bai. Siguiendo el rastro que le marcan los siempre malditos Yi, acabará enfrascado en la búsqueda de Shangrilá.

 

Camino del aeropuerto de Xian - Xianyang, en esa extensa llanura que los emperadores de la dinastía Han eligieron como eterna morada, se ha abierto en mayo del año de 2006 uno de los más interesantes complejos funerarios de China. Es la Tumba del emperador Jingdi (168 -141) de la dinastía Han.

Este emperador, admirador de la filosofía de Lao Zi y Huang Di, pasó a la historia por su política benevolente, pues disminuyó impuestos y trabajos al estado, redujo las penas, y dejo que la gente se recuperara de las guerras Y prosperara.

Su Mausoleo, iniciado en el año 153 a.c., destaca en la historia China por varias características especiales. La primera, que llama la atención a simple vista, es la presencia del mausoleo de la emperatriz, del mismo tamaño, junto al suyo. Esta muestra de la situación un poco más elevada de la mujer es esos años va reforzada por las abundantes figuras de amazonas descubiertas en el interior de la pirámide.

En el Mausoleo de Han Yangling se visitan especialmente tres cosas:

1. El Museo. Que cuenta con la exposición de las figuras desenterradas alrededor del Mausoleo. Las figuras aparecen desnudas, pues cuando se construyeron estaban vestidas de seda y tenían brazos articulados. Además de un buen número de personajes de la corte, se encuentran figuras que muestran guerreras, animales y personajes con rasgos que los identifican como habitantes de la Ruta de la Seda.

2. El Mausoleo. Es una gran pirámide de tierra, que como es habitual en las tumbas de esa época, protege la tumba del emperador. Allí es donde se ha realizado un inteligente diseño que permite a los visitantes bajar a esa tumba y pasear sobre un suelo de cristal transparente, sobre los objetos descubiertos en el interior de la misma. Aún no está escavada más que una parte de la tumba, pero es suficiente, no obstante, para despertar la admiración de los visitantes.

3. La película en hologramas. Al final del recurrido una pequeña ala de cine proyecta una película con escenas de la vida del emperador Jingdi mediante técnicas de holografías complejas. ¡Toda una maravilla!

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