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Yuanyang y sus magníficos bancales de arroz
Yuanyang era un distrito casi desconocido hasta hace pocos años. Con el desarrollo del turismo en Yunnan, las autoridades han descubierto que esos cultivos en terrazas construidos por los Hani a lo largo de los siglos, son una grandiosa obra humana, considerada entre las mejores del Sudeste Asiático. La promoción turística ha sido continua, contando con todo el apoyo provincial y prefectural. Afortunadamente aun no es tan popular como para reunir multitudes (que se van al Noroeste de la provincia) y el viajero podrá disfrutar con bastante paz de este paisaje.
La región de los campos en terrazas se extiende por 24.000 hectáreas. Subiendo desde la orilla del río Honghe por los montes Ailaoshan, se elevan desde los 100 metros sobre el nivel del mar donde está el río, a los 2.000 metros de las terrazas más altas. La exploración de las terrazas comienza en Xinjie, la antigua capital del distrito, una ciudad encajonada en las montañas a la que las mujeres Yi y Hani proporcionan un original colorido. Xinjie está a una hora de la nueva capital, llamada Yuanyang en los mapas, y Nansha en el letrero de algunos autobuses.
La terraza más cercana a Xinjie es la de Bada, una de las más interesantes de la región, en cuyo límite superior se ha construido un camino que permite la observación de los bancales desde diferentes posiciones, pues estos bancales son bastante anchos y se extienden bajo las montañas hasta un estrecho valle. La Terraza de la Boca del Tigre (Laohuzui), un poco más lejos de la ciudad, es posiblemente la más espectacular, pues las montañas descienden por los dos lados en terrazas hasta un amplio valle, cuyo fondo redondo parece la boca de un tigre. Las curvas aparentemente caprichosas que dan forma a estos bancales y las vistas siempre cambiantes que se ofrecen desde distintas posiciones, horas del día y estaciones del año, posiblemente hagan de estas terrazas más bellas de China. Cuando están inundadas, el sol al atardecer se refleja en el agua creando un paisaje único. Tiene dos caminos de observación, el superior y el inferior. El primero, desde la altura de la carretera, proporciona magníficas vistas generales; el segundo desciende por la ladera de la montaña hasta unos miradores que parecen colgarse sobre las terrazas de arroz, y que están bien acondicionados para permitirles contemplarlas con todo el tiempo del mundo.
Las terrazas fueron construidas por la minoría Hani. De hecho, sus aldeas se ven más arriba de las terrazas, generalmente en mitad de la montaña. Sobre sus aldeas invariablemente se encuentra el bosque que les protege. Según sus leyendas viven en la ladera de la montaña porque en el momento de la creación de la humanidad, ellos salieron del ombligo de la gran madre ancestral Taporang. En realidad, las leyendas de los Hani afirman que ellos proceden de las fértiles tierras del valle del lago Dianchi, donde derrotados por ejércitos enemigos, se vieron forzados a emigrar al sur, a regiones cada vez más pobres y montañosas. Estos magníficos bancales son, por tanto, el resultado de la adaptación de los antepasados de los Hani a las duras condiciones locales, donde sólo mediante el continuado trabajo de modificar la montaña, y su conservación, consiguieron arañar a la tierra los recursos para sobrevivir.
Los Hani son una de las minorías con mayor población en la provincia de Yunnan. Viven en las montañas del centro y sudeste de la provincia, divididos en un buen número de ramas con cultura, vestido y lenguaje diferentes. Una de las ramas mejor conocidas en occidente son los Akha, que en China habitan en la Prefectura de Xishuangbanna. En general conservan con celo sus tradiciones, rindiendo culto a la naturaleza en sus diversas manifestaciones, especialmente al Dragón, protector de la aldea y de los cultivos, a los árboles y a las montañas. Para ellos todos los objetos y seres de la naturaleza están animados por un espíritu, algunos de los cuales pueden ser ofendidos por los seres humanos, que sufrirán entonces una enfermedad, sólo curada cuando el peimo o chamán realice las ceremonias adecuadas para descubrir al causante de la enfermedad.
Las mujeres Hani se encuentran por todas partes en estos caminos, generalmente cargadas con pesadas cargas. Sus fiestas principales son la de Kuzhazha y la de Amadu. La visita a esta zona suele complementarse con la de l aldea Qingkou, reconstruida a toda prisa para aprovechar el tirón turístico, permite contemplar no obstante escenas de la vida y cultura Hani, aunque también cuenta con una importante población Yi.
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