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Os
ofrecemos aquí algunos fragmentos de la obra:
Pag
231: "Atravieso la tierra cultivada hasta llegar a un lugar
lleno de signos religiosos. Sencillas composiciones de tres o cuatro
piedras redondas colocadas una sobre otra, como formando minúsculas
pagodas. Desde la colina se ve una enorme extensión de campo,
un campo liso y fértil donde cientos de personas se atarean
en las labores propias de la estación. Algunos van conduciendo
a los bueyes que aran la tierra, otros siembran, o quitan malas
hierbas, o recogen sus verduras, o aventan la paja. Como en esos
cuadros de Brueguel, en los de un sólo golpe de vista podemos
conocer todas las posibilidades que presenta una actividad, ante
mis ojos se presenta un catálogo completo de las actividades
agrícolas en el otoño de los Moso.
Desde la cima de esta pequeña colina la vida se muestra con
una misteriosa exuberancia. Es indudable que la vida de nuestros
antepasados, ligada como estaba al transcurrir armonioso de los
ciclos de la naturaleza, se fue organizando en ciclos que reflejaban
dicho devenir. Ciclos que se fueron ritualizando dejando huellas
que aún se distinguen en nuestras costumbres. El mayor mérito
que se atribuye a los emperadores míticos chinos no fue expulsar
al enemigo, sino el establecimiento del calendario. Posiblemente
el carácter práctico de estos rituales precedió
a su carácter sagrado. Pues en un momento crítico
para la supervivencia de la comunidad, como la cosecha de otoño,
no puede dedicarse el mínimo esfuerzo a ninguna otra actividad.
Para compensar, una vez que la cosecha está recogida y almacenada,
llegan las mayores celebraciones."
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